viernes, 18 de febrero de 2011

Huída

"[...] El coche echó a correr por la calle silenciosa, indiferente a los gritos y pataleos de la mujer. El humo del tubo de escape movió el vestido blanco que Genevieve apretaba contra las manos regordetas, y las estrellas brillaron, y el coche se alejó en el desierto, perdiéndose en la oscuridad.


Walter Gripp viajó sin detenerse durante tres noches y tres días. Una vez le pareció que lo seguía otro coche, y sudando, estremeciéndose, tomó un camino lateral, y atravesando el solitario mundo marciano, dejó atrás las ciudades muertas y siguió y siguió una semana y un día más, hasta que hubo quince mil kilómetros entre él y la ciudad de Marlin. Entonces se detuvo en un pueblo pequeño llamado Holtville Springs, donde había unas tiendas diminutas que él podía iluminar de noche y unos restaurantes donde se sentaba a esperar la comida. Y desde entonces vivió allí con dos grandes congeladoras, provisiones para cien años, cigarros para diez mil días y una buena cama con un mullido colchón.


Y si de vez en cuando, a lo largo de los años, suena el teléfono, él no contesta."


"Crónicas Marcianas"

Ray Bradbury

sábado, 7 de agosto de 2010

Martín en Valparaíso

Traté de pedir una botella, pero me salió un gallito, a Carlos no le salió ni siquiera un gallito, y no tuve más remedio que insistir con una voz que no he podido identificar en toda mi vida, pero que logró redimir un alma en ese antro de perdición, porque el mozo se puso buenísimo y regresó más bueno todavía con el champán más caro de mis conocimientos en la materia. La segunda alma redimida por mi falsa voz fue la del pianista. Era un tipo mucho más delgado que Atahualpa Yupanqui, pero cuyo prestigio, de existir, se basaba indudablemente en el hecho de que, visto de cerca, se parecía un montón a Atahualpa Yupanqui, visto de lejos. Nos sonrió con muchos dientes de oro y demasiada tristeza acumulada en el alma, y se arrancó con unas canciones latinoamericanas que jamás habían estado de moda en Latinoamérica, en épocas de las que Carlos y yo tuviésemos recuerdo. Pero era agradable el asunto, y aunque nos dejaba como un par de pelotudos, era más agradable aún comprobar que nuestro pavor había sido exclusivamente de origen lingüístico. En Lima, Caracas, Buenos Aires, o en Santiago de Compostela, el Valparaíso habría sido un bar de putas en castellano, con peligros en castellano, y con gente mucho más jodida que nosotros, en castellano también. Se podía uno tomar sus copas, emborracharse, pagar si es que tenía dinero, y éste era nuestro caso, todo en castellano. En fin, para qué andar muriéndose de miedo si, como hubiese dicho Carlos, estábamos nada más que en un bar de putas como en nuestra infame adolescencia. Y tal vez lo único verdaderamente peligroso, pensé, es que andamos cerca de los treinta años comportándonos como un par de niños infames y aprovechando la única ventaja que puede representarle París a un extranjero marginal e intelectual, a condición de que no trabaje de obrero, por supuesto: la de prolongar la adolescencia hasta que lo sorprenda la muerte.

Y no sé por qué, al terminar este pensamiento, por primera vez en mi vida, aquella noche en el Valparaíso se me escaparon tres palabras: Octavia de Cádiz.

"La vida exagerada de Martín Romaña"
Alfredo Bryce Echenique

domingo, 23 de mayo de 2010

El problema de ser uno mismo

Con independencia de lo que crean los metafísicos y no digamos los existencialistas, el verdadero problema no reside en ser uno mismo, ni siquiera en ser auténticos, sino en soportarnos, en admitirnos como somos sin por ello caer en la resignación (y menos todavía en la autocomplacencia) ni engañarnos (o contratar a un espejito mágico sobornable, que nos halague y nos haga creer que somos más guapos, más listos o mejores que nadie).

Es una tarea en la que el tiempo ayuda (nos vamos acostumbrando y nos conocemos mejor; nos hacemos menos ilusiones, creemos menos en la posibilidad de mejorar sustancialmente) pero también nos zancadillea (cambiamos y no siempre ni en todo para mejor; vamos deteriorándonos y perdiendo facultades; nos puede entrar un ataque de arrepentimiento o la sensación desoladora de haber malgastado la vida). Pero, con poder llegar a convertirse en el problema, el verdaderamente grave no estriba en lo que pensemos nosotros mismos, en lo que realmente seamos y nos parezcamos, sino en que nos preocupe la opinión ajena, en que estemos pendientes de que los demás nos admiren y nos reconozcan en un doble sentido: es decir, que admitan nuestra supuesta valía, y que nos identifiquen como seres únicos y, a ser posible, algo especiales.


Miguel Marías
Nickel Odeon 28, "El problema de ser Woody Allen"

domingo, 11 de enero de 2009

Comedia Fantasma

¿Cómo transcurre pues la vida? Día tras día, nos esforzamos valerosamente por representar nuestro papel en esta comedia fantasma. Como primates que somos, lo esencial de nuestra actividad consiste en mantener y cuidar nuestro territorio de forma que éste nos proteja y halague, en subir o no bajar en la escala jerárquica de la tribu y en fornicar de cuantas formas podamos -aunque no fuere más que en fantasía - tanto por el placer como por la descendencia prometida. Para ello, empleamos una parte nada desdeñable de nuestra energía en intimidar o seducir , pues ambas estrategias bastan para asegurar la conquista territorial, jerárquica y sexual que anima nuestro conatus. Pero nada de todo ello lo percibe nuestra conciencia. Hablamos de amor, del bien y del mal, de filosofía y de civilización, y nos aferramos a esos iconos respetables como la garrapata a su perrazo caliente.

Muriel Barbery
"La elegancia del Erizo"

viernes, 9 de marzo de 2007

La Humanidad

Una vez le preguntaron a Ghandi que era lo que a él más le sorprendía de la humanidad. Y Ghandi respondió: "Los hombres: que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud; y que por pensar ansiosamente en el futuro olvidan el presente, de tal forma que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro; viven como si nunca fuesen a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido ".

lunes, 20 de noviembre de 2006

¿Por qué existe la gente?

"La vida inteligente sobre un planeta alcanza su mayoría de edad cuando resuelve el problema de su propia existencia. Si alguna vez visitan la Tierra criaturas superiores procedentes del espacio, la primera pregunta que se formularán será <<¿Han descubierto, ya, la evolución?>> Los organismos vivientes han existido sobre la tierra, sin saber nunca por qué, durante más de tres mil millones de años, antes de que la verdad, al fin, fuese comprendida por uno de ellos."

Richard Dawkins "El gen egoista"

miércoles, 15 de marzo de 2006

Evolución

Hace 670 millones de años (69 min) Organismos pluricelulares
Hace 540 millones (55 min) Peces
Primeros organismos vertebrados (columna dorsal vertebrada y cráneo)

Hace 439 millones (45 min) Plantas y animales terrestres
Los primeros animales de respiración aérea (escorpiones y pequeñas arañas) aparecen tan pronto como las plantas invaden la Tierra.

Hace 320 millones (33 min) Reptiles
Hace 245 millones (25 min) Pangea comienza a dividirse
Hace 230 millones (24 min) Los dinosaurios dominan la tierra
Hace 220 millones (23 min) Primeros mamíferos
Son animales de sangre caliente, pelo y glándulas mamarias.

Hace 65 millones (6 min y 45 seg) Extinción de los dinosaurios
Hace 50 millones (5 min y 7 seg) Aves y grandes mamíferos
Hace 5 millones (30 seg) Aparición los Australopitecinos

Línea del Tiempo - Migwell